Iniciativas emprendedoras, innovación y creatividad.

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Es de interés reflejar situaciones reales vividas por emprendedores, que a través de las reflexiones de su propias experiencias, nos permiten saber separar la paja del trigo en cuanto a lo que supone lanzar una empresa al mercado.

¿Está de moda emprender? ¡Pues claro que sí! La cuestión es si todo el mundo que quiere hacerlo está capacitado intelectualmente y en condiciones económicas (recursos propios y ajenos) para llevar a cabo dicho emprendimiento.

Existe una razón poderosa para esta corriente innovadora y creativa: la larga crisis, que ha provocado que desde las instituciones y organismos de gobiernos se instara a llevar a cabo una actividad emprendedora. Pero instar no es sinónimo de que se llevará a cabo una empresa de éxito.

No es cuestión de lanzar al mercado ideas a lo loco, ni que todo el mundo se convierta en emprendedor. Es una cosa muy seria.

Entonces ¿por qué creemos que lanzar una empresa al mercado es algo al alcance de cualquiera, sin formación, sin experiencia o incluso sin motivación suficiente, y que ve el emprendimiento como la única salida laboral?

La innovación y la creatividad no hay duda que caracterizan gran parte de la actividad emprendedora. Pero vamos a formularnos algunas preguntas para poner en valor esta cuestión:

  1. a) ¿Cualquier persona está en condiciones de llevar a cabo una nueva actividad emprendedora?
  2. b) ¿Es posible emprender sin tener la formación adecuada?
  3. c) ¿Cómo puede potenciarse de manera coherente y razonable la formación de emprendedores que están por la labor de innovar en el mercado, tanto en productos como en métodos organizativos?

Las respuestas son muy claras, al menos para que se pueda tomar una primera decisión personal sobre qué hacer en el futuro. Porque en cuanto a la capacidad para emprender, por tipología personal no es para cualquiera. Tampoco lo es si no tiene un mínimo de formación. Pero sí es posible cuando se tienen las condiciones y se ha analizado en profundidad el mercado, se cuenta con un plan de negocio y la financiación adecuada.

Un valor añadido es la capacidad del emprendedor de aprender de sus propios errores, no temiendo a volver a intentarlo a pesar de haber tenido uno o dos fracasos. Esto se convierte en un aprendizaje fundamental para ver qué puntos son fuertes y débiles en la construcción del proyecto, además de cuáles han sido aquellos que demostraron falta de respuesta o fuera de tiempo, a los obstáculos que se presentaron.

Innovadores que se inician en los procesos creativos y de start-ups

¿Cuál es la recomendación que debería hacerse a cualquier innovador que está empezando una nueva actividad o sólo un nuevo proyecto dentro de un proyecto mayor que ya está funcionando como empresa?

Trabajar con humildad generando una especie de clima emprendedor junto al equipo que forma parte de la empresa, así como de otras personas que están en otras organizaciones y son consultadas por su experiencia y pericia. En todo este escenario, la información y la formación son esenciales.

No sólo se requiere de formación adecuada, sino de una dedicación y esfuerzo a prueba de bombas. Es muy difícil desarrollar una empresa o start-up de cierta envergadura, trabajando por cuenta ajena y dedicando ratos libres al nuevo proyecto.

Lanzar una nueva empresa al mercado con un modelo de negocio innovador, además de implicar mucho tiempo del propio emprendedor, hacen falta recursos económicos, formación y sobre todo una motivación que ayude a superar los problemas que seguramente van a surgir.

Generar confianza

Aquello que siempre se ha dicho de que la mejor demostración de confianza que puede darse a un tercero inversor, no es sólo la dedicación de tiempo y conocimiento que por supuesto tiene un gran valor, sino haber apostado poniendo todos los ahorros en el proyecto. Es casi seguro que los primeros pasos en la innovación desde la actividad emprendedora, caso de hacer un buen business plan, de desarrollar una Web, etc. serán financiados con recursos propios. Al menos, es una buena imagen que dar a potenciales inversores.

La evidencia empírica de los emprendimientos en los últimos años nos dice que era muy importante en los casos de éxito, la formación que el emprendedor tenía. Pero fundamentalmente el conocimiento del mercado, porque ya habían estado trabajando por cuenta ajena en una organización.

Es importante conocer las metodologías “lean start-up” que permitan reducir el riesgo a la hora de lanzar sus proyectos al mercado, por lo que en su diseño de formación para emprendedores, esta parte no podría faltar.

La “Lean Start-up” es una metodología para desarrollar negocios y productos, cuyo objetivo es apuntar a acortar los ciclos de desarrollo adoptando una combinación de experimentación impulsada por hipótesis para medir el progreso, lanzamientos de productos iterativos para ganar valiosa retroalimentación de los clientes y aprendizaje validado para medir cuánto se ha aprendido.

La hipótesis central de la metodología lean start-up es que si este tipo de compañías invierten su tiempo en productos o servicios de construcción iterativa para satisfacer las necesidades de los primeros clientes, pueden reducir los riesgos de mercado y evitar la necesidad de grandes cantidades de financiación inicial o grandes gastos para lanzar un producto.

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